INDEMNIZACIONES POR DESPIDO: NOVEDADES EN SU TRIBUTACIÓN

ImagenEl 8 de julio de 2012 (fecha de entrada en vigor de la Ley 3/2012), ha sido modificado (y aclarado tras la entrada en vigor el  RDL 3/2012 que aprobó el 12 de febrero de 2012 la Reforma Laboral) el tratamiento en el IRPF de las indemnizaciones por despido improcedente.

La Ley 3/2012 ha instaurado las dos siguientes reglas a tener en cuenta a la hora de abonar y/o percibir una indemnización por despido:

a) Por un lado, se elimina la exención específica relativa a extinciones previas al acto de conciliación

b) Por otro lado, se consideran exentas las indemnizaciones por despido abonadas cuando se produce un despido con reconocimiento empresarial de la improcedencia (los llamados despidos exprés que se regulaban en el artículo 56 de Estatuto de los Trabajadores hasta 11 de febrero de 2012) siempre que se hayan producidos entre el 12-2-2012 (fecha de entrada en vigor de la Reforma Laboral de 2012) y el 7 de julio de 2012 (día anterior a la entrada en vigor de estas nuevas normas de retenciones de IRPF en las indemnizaciones por despido).

De esta forma, el legislador ha querido que tras su eliminación del denominado <<despido express>> ex RDLey 3/2012, se aclaren definitivamente las dudas surgidas como consecuencia de la falta de adaptación de la legislación fiscal a las novedades de la reforma laboral que, entre otras grandes cuestiones, ha terminado con la fórmula pensada anteriormente para que los empresarios evitaran las consecuencias de los salarios de tramitación a través de la consignación judicial.

Se ha modificado la Ley 35/2006 del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) quedando establecido el siguiente esquema:

a) Con efectos desde el 12-2-2012, se elimina el segundo párrafo de la L 35/2006 art.7.e) dónde se establecía una exención específica relativa a extinciones previas al acto de conciliación y que hacía referencia a este tipo de despidos (L 35/2006 art.7.e.2º modif L 3/2012 disp final 11ª).

b) Se mantiene la exención de las indemnizaciones de quienes fueron objeto de un despido exprés entre el 12-2-2012 y el 8-7-2012 a través de una norma transitoria ad-hoc (L 35/2006 disp.trans.22ª modif L 3/2012 disp.final 11ª).

Quedan, por tanto, exentas de retenciones por IRPF las indemnizaciones de los despidos entre 12 de febrero y 8 de julio de 2012 en los que el empresario reconoció la improcedencia del despido en el momento de su comunicación o en cualquier otro anterior al acto de conciliación.

En estos casos, dichas indemnizaciones están exentas en la cuantía que no exceda de la que hubiera correspondido en el caso de que este hubiera sido declarado improcedente, y no se trate de extinciones de mutuo acuerdo en el marco de planes o sistemas colectivos de bajas incentivadas.

c) ¿ Y los despidos posteriores al 08 de julio de 2012 en los que el empresario ha reconocido la improcedencia del despido al mismo modo que cuanto estaban vigentes los <<despidos express>>?: A priori, todas estas indemnizaciones abonadas cuando <<voluntariamente>> el empresario reconoce la improcedencia del despido estarán sujetas a retención por IRPF

Ahora bien, en estos nuevos casos, para evitar cualquier duda sobre el origen pactado o de mutuo acuerdo de tales indemnizaciones, lo recomendable es  que el trabajador demande por despido y se concilie administrativamente, o incluso judicialmente. Fijándose en conciliación, o posteriormente en la propia sentencia judicial, la indemnización exenta.

Ante estos cambios normativos para garantizar la exención fiscal de las indemnizaciones de despidos posteriores al 8-7-2012 en los que se reconozca empresarialmente la improcedencia resulta recomendable -para evitar cualquier duda sobre el origen pactado o de mutuo acuerdo de tales indemnizaciones – que el trabajador demande por despido y se concilie administrativamente, o incluso judicialmente. Fijándose en conciliación, o posteriormente en la propia sentencia judicial, la indemnización exenta.

Así lo entiende, inlcuso, la Agencia Tributaria (AEAT) en su página web:

http://www.aeat.es/AEAT.internet/Inicio/_componentes_/_Novedades_en_la_aplicacion_de_los_tributos/Historico/Modificaciones_tributarias_introducidas_por_la_Ley_3_2012__de_6_de_julio__de_medidas_urgentes_para_la_reforma_del_mercado_laboral.shtml 

d) Para las indemnizaciones derivadas de despidos colectivos, se eliminan las referencias en la Ley de IRPF a la aprobación del expediente de regulación de empleo por la autoridad competente, ya que, tras la reforma laboral, cuando se trate de despidos colectivos por causas económicas, técnicas, organizativas, de producción los ERE no precisan aprobación por la Autoridad Laboral  por lo que, en los supuestos de despidos colectivos u objetivos por las causas mencionadas o por fuerza mayor, queda exenta la parte de indemnización percibida siempre que no supere los límites establecidos con carácter obligatorio en el ET para el despido improcedente.

Esta es una medida que se antoja poco acertada tanto porque no se entiende,  ni en la práctica ni desde ningún forzado punto de vista doctrinal, que la naturaleza de la indemnización reconocida por el empresario, siempre que la misma no supere los límites máximos que para el despido improcedente se establece en la legislación laboral, cambie por el hecho de que la misma sea reconocida en conciliación individual administrativa.

La naturaleza de la exención de la indemnización no sufre cambio alguno por la forma en que el empresario se avenga a reconocerla, ni tampoco tiene sentido que una misma cuantía sea tratada desde el punto de vista fiscal con o sin tributación tras un recorrido por un  circuito administrativo (y/o judicial). El origen y naturaleza de la cuantía percibida es la misma, por lo que si el legislador, por las razones que sea, ha decidido terminar con la exención de tributación para este tipo de indemnizaciones debería haberlo hecho de una forma más abierta, que genere menos dudas y que, sobre todo, no vaya  a crear agravios comparativos entre los contribuyentes (máxime cuando se está hablando de indemnizaciones tan delicadas en el momento de su negociación como son las de un despido improcedente).

A todo ello hay que sumar el efecto negativo que va a suponer que todo trabajador que sea indemnizado por acuerdo con el empresario por despido improcedente va a verse abocado a tener que actuar contra el despido tan sólo para evitar pagar menos impuestos (independientemente, por tanto, de si está o no de acuerdo con el despido que le aplican e incluso en el absurdo de tener que iniciar acciones contra la decisión empresarial a pesar de que desde el primer momento haya ya alcanzado la máxima indemnización que el Estatuto de los Trabajadores le permita y ya pueda obtener ni un solo céntimo por su despido por la supresión que ha existido de los salarios de tramitación.

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Acerca de Alejandro Nisa - Máxima Consultores
Graduado Social Colegiado - Auditor Socio Laboral (CEAL) - Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales

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