Ley de Huelga y estado de alarma: 32 años de demora

La declaración del estado de alarma no ha sido más que la solución desesperada a esta hedionda <<huelga salvaje>> que a modo de enmascarada protesta laboral han protagonizado los Controladores Aéreos y que arroja el vergonzante balance de más de 600.000 pasajeros perjudicados y que habrá que completar con los perjuicios económicos ocasionados a las empresas directa o indirectamente del sector turístico y lo que reste por sumar en lo que se refiere a erosión en la imagen del país ante el resto del mundo.

¿Se pondrán ahora ahora a trabajar en serio los Diputados y Senadores para que, tras 32 años de vigencia de la Constitución de 1978, se inicie el trámite para la regulación de la Ley de Huelga?

¿Van a poderse tramitar con garantías y rapidez la exigencia de responsabilidades laborales, penales y, por ende, civiles de los trabajadores que han protagonizado semejante capítulo de nuestra historia más histérica?

¿De nuevo juristas y jueces son los encargados de solucionar este entuerto que traerá cola y ríos de tinta más allá de lo sucedido exactamente en los días en que se mantenga el estado de alarma?

¿ Va a mantenerse para una próxima ocasión esta solución para dar salida a los conflictos laborales que puedan tener determinada trascendencia sobre los servicios esenciales para la comunidad?

El orgullo y casi total unidad de los partidos políticos en torno a la espectacular solución de decretar el Estado de Alarma que ha dejado en jaque al colectivo de Controladores Aéreos debería tornarse en autocrítica y bochorno popular porque no hay explicación lógica por la que el artículo 28.2 de nuestra Constitución que reconoce el derecho a la huelga siga pendiente de desarrollo y, por semejante desidia, haya ahora que improvisar soluciones eficaces y los procedimientos para pedir las responsabilidades por este tipo de actos. Leer más de esta entrada

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